Si en el último post de bodas analizábamos la evolución de la organización de las bodas; desde elegir entre un limitado número de colores para la mantelería, seleccionar el menú, y centrarse en los detalles técnicos de la boda y dejar la decoración a los expertos, hasta hoy en día, momento en el que las bodas se personalizan tanto hasta tener una temática; la historia de la pareja, reflejada en cada detalle de la celebración, el post de esta semana lo dedicaremos a las celebración previa a la boda; las despedidas de solteras.

Hemos pasado de no celebrarlo a hacerlo a lo grande, de imitar modelos, de disfrazarnos, de ponernos toda clase de complementos con mejor o peor gusto, de celebrar despedidas conjuntas con nuestro prometido  -“para celebrar cumpleaños“, como apuntan los más pícaros- hasta realizar despedidas alternativas para la novia y sus amigas íntimas. Estas últimas, son en las que queremos centrarnos hoy.

Las denominadas despedidas alternativas, o casuales, son aquellas que acogen un reducido número de amigas de la novia, las íntimas (y no todas las invitadas a la boda que cumplan el perfil de jóvenes y sean de sexo femenino) y a la futura novia. En esta despedida, el  grupo de amigas se reúne en un espacio relajado para hablar, recordar anécdotas, hacer fotografías, y disfrutar de un menú personalizado… ¿Sugerencias? Miles: Queso frito con mermelada, lomo de atún, baggels con pavo…  para darle paso al ansiado momento del postre  con brownies de chocolate, selección de macarons, cóctel de frutas… entre otras opciones.

Se pueden realizar en un espacio abierto próximo a una piscina, en una plaza exterior, en unos jardines, en una sala de reunión, en una plaza de toros, donde las amigas de la novia piensen que ella preferiría. Para la decoración, podemos sugerir miles alternativas; desde un toque casual con mesas bajas adornadas con flores, alfombras de colores, asientos puff a ras del suelo a elegantes mesas imperiales decoradas con toques dorados étnicos.

Una sugerencia.  Una despedida alternativa especial e íntima. Una reunión entre amigas.

Texto de Irene González Cervantes